La verdad es que nunca estuvieron destinados a estar juntos. Aun asi lo intentaron. Ambos fallaron, es cierto, pero lo que sintieron uno por el otro no puede decirse que no fue real. Todo inicio aquel sabado. Un chico solitario, una chica diferente. Él sin esperanza en el amor fue sin esperar nada. Ella con sus motivos ocultos lo busco. Al principio todo parecía tan irreal. Era algo nuevo para él, nunca antes alguien habia hecho algo así ; mostrar interés por él. Se dijo así mismo - No lo arruines- pero lamentablemente la realidad raramente esta al nivel de nuestras expectativas. Y es por esto que por mas que lo intento nunca pudo quitarse esa pesada y densa armadura que cubre sus sentimientos reales del mundo. Ella lo invito a hacerlo, casi lo logro. Pero al final su miedo fue mas fuerte y la alejo. Buscando una manera de llamar su atención o quizás de olvidar ella busco a otro. Fue en ese momento que él se dio cuenta lo que había hecho: la había ahuyentado. Una vez mas él había tenido una oportunidad y derrumbo todo por su frialdad. Al no saber lidiar con estos sentimientos, hizo lo único que sabia hacer: beber. Intento ahogar su decepción en alcohol pero en esto también fracasó. En su intento por escapar termino clavando el ultimo clavo del ataúd al lastimarla y atacarla con palabras sin sentimiento. Cuando se dio cuenta de su error era ya muy tarde para salvar todo. Con gran pesar tuvo que quedarse silencioso ante su indiferencia. Deprimido se bloqueo del mundo. Encerrado en su mente recordaba una y otra vez todos los momentos que pasaron juntos, buscando encontrar donde fue que todo fallo. El sueño y el hambre lo abandonaron. Su único consuelo eran distracciones banales con las cuales solo lograba hundirse más y más en el abismo que consumía su alma, su energía sus sentimientos, todo. Intentar recordar después de un corazón roto es difícil, uno busca refugio en los recuerdos cálidos esos momentos en los que nada importaba, que rayaban en la felicidad, la cual se encontraba a unos pasos de distancia, pero que en su confusión siempre ahuyentó. Ahora no le queda nada salvo buscar reconciliar las cosas. Pero el sabe que esa opción es tan lejana que el solo pensar en ella es ridículo. Si bien un desamor no es el fin del mundo, si es una marca que se quedara incrustada y que evocara recuerdos que la mente poco a poco distorsionara en algo demasiado lejano a la realidad. En fin esta es una historia inconclusa, pero cuyo final parece funesto. Si bien todas las historias deberían ser felices si al final de ellas uno sigue con vida ¿En verdad se le puede llamar vivir cuando no se hace con pasión?
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