jueves, marzo 31, 2011

Helado para dos.

-¿Puedes guardar silencio?- dijo ella con un tono un tanto prepotente. -Intento explicarte algo y tú no te callas.-  Agregó. -Es que no entiendo la importancia de esto.- Dije sin pensarlo demasiado. -Pues si guardaras silencio por un momento entenderías.-  -Bien, continua.- Dije y me tire de nuevo en el suelo. Ella intentaba explicarme una complicada teoría suya según la cual todos estamos formados por pequeños gnomos que realizan todas las funciones de nuestro cuerpo. -¿Cómo explicas que los científicos hayan probado que son las células las que hacen esto?- Pregunte esperando que se callara y así pudiéramos salir por helados. -A eso es muy sencillo, veras como los gnomos también controlan nuestro cerebro les es muy fácil engañarlo.- Ahora era ella la que tenia una sonrisa victoriosa en su rostro.- Y ¿Cómo es que tu puedes saber esto entonces? ¿No intentarían los duendecillos engañarte a ti también?- Su expresión rápidamente se torno seria y un tanto tétrica he de admitir. Como no contestaba me levante y empecé a ponerme los zapatos cuando ella dijo.     -Lo que pasa es que han decidió nombrarme su embajadora. Mi misión, si decido aceptarla claro esta, consistiría en ir por el mundo predicando sobre la existencia de los gnomos. También crearía una especie de fundación Pro-gnomos donde se lleven acabo platicas sobre la importancia de respetar y cuidarlos.- Esto era demasiado, ¿Cómo podía espera ella que yo creyera semejante historia? Estaba a punto de refutar su argumento y probablemente empezar una pelea que estropearía mi plan de la tarde. Yo en verdad deseaba un helado. Así que tome una ruta mas segura y le dije. -Oye eso suena muy interesante ¿Qué te parece si me lo terminas de contar camino a los helados?- Ella dudo un segundo. No sabia si esto era solo un truco mío o si en verdad le había creído. Supongo que al final me creyó, o pensó que al menos así podría seguir contándome su historia o quizás ella también deseaba un helado tanto como yo. Durante todo el camino hasta la heladería ella me contó todo acerca de los gnomos. Me explico que no eran como los gnomos que uno ve en los jardines de la gente o en la tele. Resulta que su aspecto era más parecido al de un brócoli, con obvias diferencias. No eran verdes, eran rojos. Tenían piernas y brazos que salían del "tronco" del brócoli, y por ultimo la parte de arriba que se asemeja a las ramas de un árbol, eran en realidad una serie de salidas nerviosas para conectarse unos con nosotros y también con los aparatos de nuestros cuerpos. A mi no me importaba en realidad lo que estos gnomos eran ni que forma tenían, yo solo esperaba llegar a la heladería pronto e ir al parque y ver los patos en el estanque. Al estar a una cuadra de la heladería ella se detuvo súbitamente. - ¿que pasa?- Ella simplemente se planto ahí. -Anda vamos. Ahí están ya los helados. Seguro después de tomarte uno te sentirás de maravilla.- Por fin pareció reaccionar. -No, ya no quiero helado. Vamos a casa.- Esto era el colmo todavía que había escuchado todo el camino sobre gnomos ahora resulta que no tendré mi helado. –Pero, ¿Por qué no? Si quieres no veamos a los patos, al fin siempre están ahí.- Trate de jalar su mano pero ella se aparto y se comenzó a alejar. Tuve que correr para alcanzarla. -Vamos explícame, ¿por qué es que no quieres helado?-  -Bien te diré. Lo que pasa es que a los gnomos no les agrada el helado. Dicen que el sabor les parece muy desagradable y que además el frio los incomoda y no los deja trabajar en paz.- Ahora si estaba enojado, mira que hablar de ser embajadora de los gnomos que viven en el cuerpo es una cosa. Pero ya decirme que no les gusta el helado era algo que no podía tolerar. -Si no querías salir por helado podías haberlo dicho antes. No tenias que salir con esta farsa para al final no comprar nada.- Antes de que me contestara  le di la espalda y seguí caminando rumbo a la heladería.
 Me gusta ir a esa heladería ya que te permiten probar varios helados diferentes y puede uno incluso combinarlos. Mi combinación favorita es chocolate amargo con caramelo. Pero hoy no me apetecía pedir ese sabor ya que siempre lo pido con ella. Así que he preguntado al encargado cual recomendaba el. -Mango con Red-Bull. Es nuestro mas nuevo sabor y se ha vendido bastante bien hasta el momento.-  Nunca he sido adepto de las bebidas energéticas. Pero hoy que mi humor no era muy bueno supuse que no podía empeorar las cosas. He pedido un helado extra de apio con pistache, su favorito. Mientras disfrutaba mi combinación extraña pero aun así con un buen sabor iba pensando en como podía solucionar todo este problema con ella. Era normal que ella contara ese tipo de cosas pero nunca se había negado a salir, y mucho menos a comprar helados. Supuse que seria algo que había visto en algún libro y ahora trataba de recrear. Algún personaje que sin duda había logrado legalizar los derechos de los gnomos tras una dura batalla legal enfrente de millones de personas y que había culminado con un gran aplauso. Yo suponía que para cuando llegara, ella estaría más calmada y aceptaría el helado como un buen gesto. Después subiríamos al techo y tiraríamos granos de arroz a los transeúntes mientras silbábamos alguna melodía de juventud rebelde. Llegue a casa rápido, su helado ya estaba derritiéndose. Entre y me apresure a meterlo al congelador. No estaba en la sala, así que seguramente se encontraba en el cuarto leyendo o viendo televisión. Abrí la puerta del cuarto sigilosamente, pero ella no estaba ahí tampoco. La busque en el baño, el techo, el sótano, las bodegas. No estaba en ningún lado. Tome el teléfono y marque rápidamente su número celular, “desconectado” decía una grabadora. Como no sabia que mas hacer me senté a esperar junto al teléfono en caso de que ella decidiera llamar. Mientras tanto me puse a ver un programa de concursos, de esos basados en programas japoneses pero que al ser importados pierden toda la gracias original. Cuando se hizo de noche y ella aún no regresaba intente llamar una vez mas y de nuevo fue en vano. Pensé que lo más seguro es que hubiese ido a casa de alguna amiga suya y como estaba enojada conmigo decidió quedarse a pasar la noche allá. Al meterme en la cama note algo en mi almohada, era una nota. "He ido a salvar a los gnomos. Espero entiendas que esto es demasiado importante. Un día lo entenderás estoy segura. No te preocupes por mi ellos cuidan de mi". Inmediatamente pensé que se había vuelto loca y salí a buscarla a la calle. Pasaron los días y no podía encontrarla, incluso fui a las casas de algunas de sus amigas. Pero fue inútil ellas tampoco sabían donde estaba. Un mes había pasado ya y yo seguía sin saber nada de ella. Había ido con la policía y me habían prometido que “revisarían el caso”. Como no tenia nada más que hacer ese día, decidí salir a comprar helado de nuevo. Era lo único que me quedaba para recordarla. Esta vez el lugar estaba lleno, pues el verano ya había empezado y la gente ahora, más que nunca, quería helados. Mientras esperaba en la fila me puse a mirar el parque, inconscientemente estaba buscándola. Cuando casi era ya mi turno, algo llamo mi atención. Un rostro, para ser preciso, su rostro. Corrí con todo lo que mi cuerpo me daba. La veía, estaba ahí, esperando inmóvil. Estando a unos diez metros de donde ella estaba, fue cuando me di cuenta. Fue tan grande mi sorpresa que caí al suelo de rodillas. Si, era ella, pero no podía creer lo que veía. Frente a mi estaba su figura, pero estaba tallada en la corteza de un árbol, o tallada creí yo. Al acercarme note el realismo de la imagen. Quise tocarla pero el miedo me invadió y hui. Esa noche no pude dormir. Ni la siguiente. Ni el resto de la semana. Al fin una semana después regrese al parque. Cargaba una pequeña hacha conmigo, esperando poder salvarla de su prisión. Estaba seguro que habían sido esos gnomos de los que hablaba los que la habían metido ahí. Pero mi sorpresa fue aun más grande cuando al llegar no encontré rastro alguno de la figura. Recorrí el parque por horas sin éxito. Cuando comenzaba a anochecer me rendí. Tras haber fracasado fui al único lugar que me quedaba, la heladería. Pedí su helado favorito y me senté a comerlo, el ultimo recuerdo que me queda de ella.
 

viernes, marzo 11, 2011

Me dices/Te digo.

Me dices que me quieres.
Me dices que soy especial.
Me dices que te hago sentir feliz.
Me dices que no lo quieres mas .
Me dices que lo dejaras.
Me dices que confié ciegamente .
Me dices que me extrañas.
Me dices que confías en mi.
Me dices que no te alejaras.
...

Yo te digo que si.
Yo te digo que te necesito aquí.
Yo te digo que esperare.
Yo te digo que eres el objeto de mi locura.
Yo te digo que seguiré hasta el final .
Yo te digo que te extraño.
Yo te digo que pienso en ti todo el tiempo.
Yo te digo lo que a nadie mas le he dicho.
Yo te digo que no se si seguir mas tiempo aquí.
Yo te digo que...

jueves, marzo 10, 2011

Campos de Muerte.

Has venido a morir aquí.
Hermano, ¡basta ya!
¿Qué no ves lo que te obligan a hacer?
Un puñado de hombres sin escrúpulos,
te ha mandado aquí a asesinar.
Y ¿para que?
Esos frente a ti son tus hermanos,
no tienen la culpa como tampoco la tienes tú.
No te dejes guiar tontamente,
voltea tu cañón hacia donde están los verdaderos villanos,
los mandatarios que te han engañado,
que nos fallaron a todos,
que no merecen vivir en opulencia,
mientras los demás mueren.
Únete al canto,
sigamos bailando.
Con la frente en alto marchando.
¡Hasta la victoria siempre!

martes, marzo 08, 2011

Dentro del sueño.

Has despertado desconsolada,
de nuevo tus sueños te han perturbado.
Extiendes la mano buscando,
las pastillas que te han recetado.

Engulles la pastilla sin pensar,
¿Qué más da?
Un poco de ayuda,
para olvidar el vacío.


La lágrima solitaria,
que por tu mejilla desciende,
es único reflejo,
de lo que se encierran en tu interior.

Al final nadie lo sabrá,
solo tú y yo.
Yo, la creación de tu mente,
la justificación de tu locura.